13 febrero, 2010 Comentarios (0) Bitacora

13-02-2010. EL PICO PANDIAN, CON MAL TIEMPO

Dosmiles Castilla y León

EL PICO PANDIAN, CON MAL TIEMPO

Hace tiempo que nuestra experiencia nos ha enseñado que no hay montaña fácil. Las condiciones son las que mandan y contra eso no es posible luchar por mucho que, en principio, el recorrido no presente ninguna dificultad. La lucha, si es que estás dispuesto a librarla, es para intentar tener la mente suficientemente lúcida para saber donde está el límite del riesgo y el del sufrimiento que estás dispuesto a asumir en cada momento. En nuestro caso, tenemos claro que el riesgo siempre debe ser el mínimo, puesto que las montañas están ahí y nadie se las va a llevar (sin perjuicio de que lo que para unos está en el límite de lo seguro, para otros puede considerarse una locura). En cuanto a la capacidad de sufrimiento, ya es otro cantar. Cuando te levantas un sábado a las 7 de la mañana, ves el termómetro que marca cinco grados bajo cero y te lanzas medio dormido al coche para meterte entre pecho y espalda más de doscientos kilómetros (de ida, y otros tantos de vuelta), para llegar a hacer actividad en un lugar donde el pronóstico marca mal tiempo, ciertamente hay una ilusión irrefrenable que es difícil de explicar. Si cuando llegas a tu destino, en Casasuertes (provincia de León), para acometer la “sencilla”ascensión al Pandián, hay siete grados bajo cero, está nevando, sopla un viento del norte que corta y encima tienes que descalzarte para cruzar el río y comenzar la marcha, te empiezas a plantear si no habrías hecho mejor quedándote en la cama. Si a medida que subes el camino se pierde, en tramos la nieve recién caida se va y en otros el gélido viento que golpea tu cara ha arrastrado la nieve y solo queda una capa de duro hielo, lo que hace que luchando con el frio y el viento tengas que quitarte los esquís porque sólo es seguro progresar con los crampones, ya no hay duda de que tenías que haberte quedado en casita. Pero si en ese momento abre un momento la niebla y consigues ver, aunque sea por un instante, la cima que ibas buscando, piensas que todo el sufrimiento anterior no puede haber sido en vano, y hay que continuar hasta conseguir la ansiada cumbre.

Mal tiempo, malas condiciones, mucho sufrimiento, …, bonito valle, sensación de soledad, los rebecos correteando sobre la nieve, estupenda compañía…, todo es relativo. Cada loco con su tema.

PD: El viento dejó de soplar durante el tiempo que estuvimos en la cima, e incluso las densas nubes se elevaron un poco para disfrutar del bonito cordal. Seguro que alguien sabía que estábamos ahí.

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