15 Enero, 2011 Comentarios (0) Bitacora

15-01-2011. COMENZAMOS EL AÑO EN LAS PALENTINAS

Dosmiles Castilla y León

COMENZAMOS EL AÑO EN LAS PALENTINAS

Estamos en pleno mes de enero y quien lo diria. Casi no queda ni rastro de las fuertes nevadas que cayeron en el mes de noviembre, puesto que las lluvias de diciembre acompañadas de altas temperaturas dieron al traste con el manto blanco.

Este fin de semana las intensas nieblas propias de la situación anticiclónica que reina en toda España nos han invitado a salir al monte en busca del sol. Ni que decir tiene que hemos aceptado gustosos el ofrecimiento, y para ello nos fuimos a la zona limítrofe de León con Palencia. En concreto nuestro destino ha sido la bella localidad de Valverde de la Sierra, situado bajo los espolones occidentales del Espigüete. Sin embargo, a pesar del potente atractivo que ejerce esta colosal montaña, en esta ocasión hemos orientado nuestros pasos hacia el norte, en busca del cordal de la Rasa.

Se trata de un conjunto de cumbres que superan los dos mil metros que se escapan hacia el oeste en perpendicular desde la línea que une las cimas del Espigüete y el pico Murcia. Francamente, no conocíamos la zona y la sorpresa ha sido tremendamente agradable, a pesar de que la nieve escaseaba (prácticamente nada por debajo de 1850-1900 metros). Donde esperábamos una sucesión de cimas alomadas nos hemos encontrado con un conjunto excepcional, con unas preciosas aristas en las que hemos disfrutado de lo lindo a golpe de crampón, tal y como ya nos pronosticaba nuestro buen amigo Vidal, buen conocedor de toda la zona.

El tramo entre la Rasa y los Bildares, las dos primeras cumbres del día nos ha permitido deleitarnos de unas fantásticas vistas sobre la pirámide caliza del Espigüete. Sin embargo, a medida que avanzábamos entre las cumbres del Aguasalió y las del Gustalapiedra hemos tenido que caminar mucho más concentrados por entre las verticales aristas cubiertas de hielo y los bellos y laberínticos requiebros característicos de un conglomerado muy similar al del vecino Curavacas.

Hemos disfrutado de esta preciosa jornada y, como no, también de la fantástica compañía de nuestro ya casi inseparable Eduardo, y de Boni, un amigo natural de Guardo y ya veterano en estas lides. Lástima que no pudiera acompañarnos también Vidal, pero eso seguro que lo remediaremos en breve… y sin duda que esta vez será disfrutando con los esquís de una buena nevada.

Por cierto, aqui dejamos una proyección del itinerario, gentileza de nuestro compañero Boni:

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