27 Junio, 2010 Comentarios (0) Bitacora

27-06-2010. POR LAS PAREDES DE GALAYOS

Dosmiles Castilla y León

POR LAS PAREDES DE GALAYOS

Malo se presentaba el día este domingo cuando llegamos a primera hora de la mañana a la localidad abulense de Arenas de San Pedro: cielo cubierto y lloviznando. No obstante allí nos habíamos plantado con toda nuestra ilusión y no era cuestión de volverse para casa después de haber madrugado un domingo, de modo que nos pusimos la mochila a la espalda y partimos hacia el universo particular de los Galayos.

A medida que avanzaba el día el tiempo iba mejorando, lo que nos permitió realizar actividad. Mientras algunos optaron por ascender directamente hasta la Mira (María, Pilar y Mila), otros nos fuimos en busca de terreno más vertical para afrontar la preciosa escalada por el diedro del Gran Galayo (se apuntaron Nuria, Santi y Eduardo). La escalada fué estupenda, sobre todo teniendo en cuenta que estamos todavía a principio de temporada y hay que ir cogiendo confianza poco a poco.

Tanto disfrutamos que nos supo a poco y algunos tentamos a la suerte (y al reloj) intentando completar la jornada afrontando el regreso por la cuerda de la Mira, cabalgando por la quebrada arista que desde este pico enlaza con la Peña del Chocarrón (2210), el Raso (2182) y el Cabezo del Cervunal (2094), los últimos dosmiles que nos quedaban por ascender en la zona de Galayos. El terreno fué bastante más duro de lo que pensábamos, con continuas subidas y bajadas, sendas totalmente cubiertas de brezo y pasos entre rocas, con lo que cuando llegamos a la cima del Raso empezaba a faltar la luz del día. El descenso, directo hasta el Nogal del Barranco, se hizo especialmente duro. En cuanto la roca empezó a dar paso a la vegetación, la frondosidad y altura de los brezales que se habían adueñado del camino hacían casi imposible la progresión. Lo que al fondo del valle se dibujaba como un verde praderío no era sino un campo de helechos de más de metro y medio de altura que igualmente dificultaba nuestro paso e impedía seguir la desdibujada senda que antaño existió. Con la luz de nuestros frontales llegamos finalmente al coche cerca de la media noche totalmente rotos del esfuerzo por avanzar ¡cuesta abajo!….paradojas de la vida.
Nuestros maltrechos cuádriceps han sido los peor parados como consecuencia del esfuerzo realizado.

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