17 junio, 2013 Comentarios (0) Bitacora

AL PELUDILLO Y CASQUERO DE PEONES POR EL CAMINO DE LA GUIA

Dosmiles Castilla y León

Ya estamos cerrando el capítulo de los dosmiles de Gredos. Tras el proceso de catalogación hemos procesado casi 150 cumbres en todo Gredos, de las cuales la gran mayoría tendrían entidad suficiente para ser consideradas como cimas diferenciadas. Aunque hemos intentado organizar nuestras salidas a la zona para, en cada una de ellas, ascender en mayor número de cumbres posible, todavía nos quedaba alguna “isla”, como ocurre con el caso del Casquero de Peones. Habíamos llegado, por el este, hasta el collado de Peones partiendo de Navalperal de Tormes en una ocasión anterior, y también habíamos alcanzado, por el oeste, el pico Lucía ascendiendo desde Navalonguilla. Sin embargo, nos habíamos dejado “en el camino” dos cumbres de más de dos mil metros muy significativas, como es el caso del Peludillo y el Casquero de Peones.

Para acometer la ascensión partimos una vez más de Navalonguilla. Esta vez no lo haremos por la Cuerda del Tendejón siguiendo los restos de unos antiguos caminos que permitieron muchos años atrás el paso desde la vertiente norte de la sierra hacia el sur. Muchos de estos caminos estaban señalizados, sobre todo en la parte más alta de su recorrido, por “peones”, que no son otra cosa que monolitos construidos con piedras y que señalizaban el camino en caso de niebla o nieve. Muchos de esos caminos se han ido perdiendo en su trazado por la propia vegetación –escobas-, pero de nuevo se les presta más atención y en ocasiones se van recuperando para la práctica del senderismo.

La ruta escogida en esta ocasión es la que asciende hacia la cuerda del Tendejón, primero junto a la Garganta del Molinillo y luego siguiendo la cuerda propiamente dicha. El camino es bueno hasta llegar cerca de la cota de los 1900 metros, altura a la que empiezan a aparece los típicos peones…. y con ellos las complicaciones en forma de escobas que dificultan en muchos puntos nuestra progresión (con lo que inevitablemente nos acordamos ahora de que nos habíamos emplazado a hacer esta ruta con nieve, lo que habría sido mucho más cómodo que tras una primavera tan lluviosa como la de este año).

Las complicaciones se van solucionando a medida que llegamos a la línea de cumbres que sirve de límite entre Castilla y León y Extremadura, momento en el que, recordando anteriores excursiones por esta misma zona, nos subimos a los sólidos muros de piedra que delimitaban los pastos para “cabalgar” sobre ellos, lejos de las incómodas escobas. Así, desde el collado, rápidamente ascendemos al Peludillo, retornamos de nuevo al collado y, de nuevo por los muros, avanzamos en sentido contrario, primero hacia el norteste, y luego, describiendo un giro de casi noventa grados, hacia el norte. De este modo, llegamos de esta forma tan original a un punto que, sin señal de ningún tipo, parece ser el más alto de este cordal, y que se conoce como Casquero de Peones. Una buena cabalgada para llegar a esta cumbre con tan poca identidad. Volvemos a enziscarnos con las escobas en el camino de vuelta, pero como decía el otro, hacia abajo todos los Santos ayudan. La jornada al final resultó ser larga, cerca de veinte kilómetros, pero al menos volvemos a casa satisfechos de haber conseguido nuestro objetivo.

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