22 Septiembre, 2013 Comentarios (0) Bitacora

CARPE DIEM

Dosmiles Castilla y León

Este fin de semana ha sido para nosotros muy especial. Después de más de siete años recorriendo todas las sierras y cordilleras de Castilla y León en busca de cumbres de más de dos mil metros de altura, podemos decir que nuestra aventura ha finalizado. El proyecto, que bautizamos entonces con el nombre de “Dosmiles de Castilla y León” fue concebido por los dos locos que están detrás de estas líneas (Eloy Santín y Nacho Sáez).

Se trataba de reto puramente personal, sin ningún tipo de ambición más allá de dar rienda suelta a nuestra pasión por la montaña y al espíritu inquieto y aventurero que nos impulsa a buscar nuevas montañas en el horizonte a las que dirigir, primero nuestros sueños, y luego nuestros pasos, siempre en buena compañía. A pesar de que no nos constaba que nadie se hubiera planteado esta meta anteriormente, lo cierto es que en ningún momento se trataba de batir ningún récord, ni de superar ninguna marca, sino simple y llanamente de disfrutar y pasarlo bien.

La peculiar geografía de Castilla y León, donde las grandes llanuras de su zona central contrastan con un cinturón montañoso en toda su zona perimetral de gran envergadura y tremendamente heterogéneo, constituía el principal aliciente en esta aventura, lo que nos llevó desde a las verticales paredes la Torre Santa (León) o del El Torreón de Galayos (Ávila) que han exigido poner a prueba nuestra destreza en el terreno de la escalada, a las placenteras excursiones de senderismo por picos como el San Millán (Burgos), el Calvitero (Salamanca) o peña Trevinca (Zamora). Hemos disfrutado tanto del esquí de travesía en las laderas del pico Urbión (Soria), o del Pico Lobo (Segovia), como de la bicicleta de montaña por los caminos de la montaña palentina en busca de cumbres en las inmediaciones del omnipresente Curavacas.

Para la consecución de nuestro objetivo nos impusimos una serie de reglas:

  1. En primer lugar, de entre todos los puntos que a lo largo de esa extensa geografía montañosa superaban los dos mil metros ascenderíamos aquellos que desde el collado tuvieran un desnivel superior a los treinta metros.
  2. En segundo término, la ascensión de las cumbres se haría siempre por los dos juntos.
  3. Además, aunque muchas de esas cimas ya estaban conquistadas por ambos antes al emprender esta aventura, en el momento de dar el pistoletazo de salida se pondría el contador “a cero”: habría que empezar a subirlas todas.
  4. El último de los requisitos era el de no ponerse plazo para realizar el proyecto: no se trataba de disputar las cumbres, sino de disfrutarlas.

Los amantes de los datos buscarán en esta aventura grandes cifras. Evidentemente las hay: más de 550 cumbres ascendidas, más de 1.500 horas de actividad, 370.000 metros de desnivel acumulado, casi 2.500 kilómetros de pateo ente cumbres y más cumbres. Sin embargo para nosotros la grandeza de esta aventura está en lo que hemos disfrutado. De la montaña y de la gente que nos ha acompañado..

Disfrutamos con la publicación del libro “Montañas de Castilla y León”, en el que conseguimos que una nutrida representación de montañeros de esta tierra escribieran sobre “sus montañas”, describiendo algunas de las cumbres más representativas de toda la geografía de Castilla y León. Igualmente fue para nosotros un privilegio el poder compartir con un singular grupo de personas con discapacidad el proyecto Tocando el Cielo, que nos llevó a la cumbre más alta de cada una de las nueve provincias de nuestra Comunidad en un programa de integración social a través del desarrollo de actividades en el medio natural.

El fin de semana que hemos pasado en Cardaño de Arriba -gracias a la hospitalidad del Club de Montaña Espigüete- ha sido el colofón a todo lo anterior. Allí hemos hecho cima en la montaña que da nombre a ese club palentino y con ello hemos completando nuestra particular lista de “dosmiles”. Muchos amigos quisieron compartir con nosotros el momento mágico de poner fin a esta aventura y con ellos pudimos comprobar que la cumbre más alta que habíamos conseguido es la que encontramos en su amistad. Ciertamente somos gente afortunada, y es que sólo por la amistad conquistada ya habría merecido la pena este proyecto.

Sin duda nos quedan muchas cumbres por conocer. Seguramente un buen puñado de ellas todavía por encima de los dos mil metros que irán surgiendo en posteriores revisiones y que hoy ignoramos de su existencia. Sin duda habrá muchas más que no reúnen tan aleatorio como peregrino criterio. En cualquier caso, afortunadamente, el horizonte está lleno de cumbres que conquistar y que nos seguirán sirviendo de pretexto para seguir disfrutando…. y dando guerra!.

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