7 agosto, 2020 Comentarios (0) Guadarrama - Excursion

CUEVA VALIENTE. Entre leyendas de bandoleros.

En el extremo suroccidental de Guadarrama se encuentra la coqueta Sierra de Malagón, a la que vamos a dirigir nuestros pasos. Este interesante cordal comparte las características propias de todo este sector del Guadarrama, donde abundan preciosos bosques de pino silvestre entre los que corretean nerviosas las aguas de los arroyos de montaña. En las zonas más altas, donde el bosque se retira, las montañas se ven rematadas por formaciones rocosas de granito que a menudo presentan atractivas formaciones a modo de grandes bolos amontonados.

Esta zona ha sido, desde tiempos inmemoriales, una importante zona de paso entre meseta de castellana  y la vertiente madrileña. De hecho muy cerca de aquí se encuentra el puerto del Alto del León, camino abierto en el siglo XVIII para  sustituir la antigua comunicación que se venía haciendo por el puerto de la Fuenfría, situado bastantes kilómetros más al este. De este modo, esta zona pasó a ser un punto clave para el tránsito de personas y mercancías con origen y destino a la capital de España. Los densos bosques y lo abrupto del terreno propiciaron que rápidamente hicieran acto de presencia en la zona los temidos bandoleros, siendo el más conocido en la zona un tal Juan Peña, que tenía su guarida entre estos bosques.

Las leyendas de los bandoleros se dan la mano en estos bosques con los retazos de la historia más reciente.  Y es que el carácter estratégico esta sierra hizo que a lo largo de la guerra civil aquí estuviera situado durante  muchos años el frente, con lo que podremos encontrar en nuestra ruta  restos de construcciones bélicas.

Nuestra propuesta  por la Sierra de Malagón nos va a llevar a Cueva Valiente, la cumbre más alta de este pequeño cordal. El punto de partida, donde aparcar nuestro coche, se encuentra en la segoviana localidad de San Rafael.

Tomaremos el  camino de la Peña del Águila, que se dirige rápidamente hacia el sur por un fantástico bosque de pinos que va cogiendo altura progresivamente, acercándose por momentos al curso del arroyo Mayor y al trazado del GR 88 que también asciende por unos rincones de gran encanto. Llegaremos así  hasta el lugar de nuestra primera parada, el collado del Hornillo (4,2 kms.), situado ya por encima de los 1630 metros de altitud. Desde el collado, a nuestra izquierda (este) se alza el Cerro de la Salamanca, desde el que se inicia un pequeño cordal que culmina en el Alto de Cabeza Líjar.

Sin embargo,  desde el amplio  collado del Hornillo, nosotros vamos a tomar el rumbo contrario. Caminaremos, por tanto, hacia el oeste por un sendero bien marcado que, en trazado ascendente va rodeando, por la vertiente sur, una pequeña cumbrecita que, en consecuencia, iremos dejando a nuestra derecha. En este tramo, el sendero se interna de nuevo en otra zona de pinos de gran belleza, hasta llegar bajo el enclave rocoso de las Navas del Toril. Aquí el sendero asciende hacia la parte alta de las peñas, en dirección norte, para dejarnos poco después en un nuevo collado (1824 metros), ya al pie de la rocosa cumbre de Cueva Valiente, junto a una  ancha pista que en su día tuvo una pequeña capa de asfalto, la cual  nos conducirá ya hasta la zona somital. 

Arriba  nos espera, bajo el vértice geodésico, situado a 1903 metros, un pequeño refugio (abierto) en el que poder descansar del esfuerzo de la subida. Las vistas desde lo alto de la cumbre nos permitirán disfrutar de este amplio sector de la Sierra de Guadarrama, con las extensas llanuras castellanas al norte y la vertiente -no menos llana- madrileña al sur.

Acerca del curioso nombre de esta cumbre hay quien sostiene que proviene de una pequeña gruta situada en su escarpada vertiente noroeste, la cual, al parecer,  daba cobijo a los valientes bandoleros de la zona. Sin embargo, hay otros datos que parecen apuntar al hecho de que el nombre pudiera provenir de «prueba valiente» en alusión a que su ascensión era una prueba a que se sometía a los jóvenes adolescentes en tiempos pasados.

 

Después del consabido descanso en la cumbre, podemos acometer el descenso por la vertiente sur-suroeste, en dirección al Alto de la Gargantilla (que realmente es un collado). Lo que en el tramo inicial es un simple sendero se va transformando en una amplia bajada pedregosa y muy empinada que nos deja, en una buena pista ya muy cerca del dicho collado. Pronto encontraremos los restos de un antiguo refugio y un poco más tarde, un cartel que nos indica que estamos en el consabido Alto de la Gargantilla (1630 metros), desde donde parte un marcado camino en dirección sureste que debemos tomar. Ya sólo queda bajar disfrutando del bosque, acompañado en tramos por los arroyos de montaña hasta toparnos con una buena y ancha pista (1350 metros). Tomaremos esa pista hacia la derecha, en un tramo horizontal hasta  pasar la fuente de la Hiedra, tras lo cual el ancho trazado empieza a descender hasta llevarnos a nuestro punto de partida.

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