18 julio, 2016 Comentarios (0) Aventuras, Bitacora

DE TECHO A TECHO EN PALENCIA: Del Cristo del Otero al Pico Curavacas

Dosmiles Castilla y León

DE TECHO A TECHO EN PALENCIA: Del Cristo del Otero al Curavacas

UN RETO, UNA ILUSION

Decía Benjamin Button que la vida no se mide en minutos, sino en momentos. Y muchos de los momentos más intensos de nuestra vida son aquellos en los que se cumplen los sueños, por absurdos o inútiles que puedan parecer desde fuera. Este es el resumen de un absurdo sueño hecho realidad. Enlazar el techo de la capital palentina con el de la provincia en una sola jornada con el esfuerzo de tus propias piernas y en compañía de amigos

Un reto en toda regla. Pero sobre todo una ilusión, un sueño hecho realidad. Enlazar el techo de la capital palentina con el de la provincia en una sola jornada con el esfuerzo de tus propias piernas y la compañía de los amigos. Esta es la aventura que vivimos el pasado día 2 de julio y en la que disfrutamos de lo lindo durante algo más de catorce horas recorriendo una gran parte de la geografía de la provincia de Palencia en busca de la cumbre del Curavacas

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El punto de partida no era otro que el Cristo del Otero, estatua que preside la capital palentina. A las 6,30 de la mañana estábamos a sus pies subidos en nuestras bicicletas dispuestos a darlo todo para conseguir nuestro reto.  La idea era avanzar hacia el norte por los maravillosos caminos de sirga del Canal de Castilla hasta llegar a la localidad de Alar del Rey. Salimos con los frontales pero las primeras luces del día nos recibieron pronto. Nuestra aventura estaba en marcha.

 

La primera parte hasta Alar del Rey era realmente muy agradable. Fuimos rememorando la historia del Canal de Castilla a través de las esclusas, fábricas, puentes y acueductos, intentando imaginar como una obra de tanta envergadura pudo llevarse a cabo en pleno siglo XVII. Al menos las historias de cómo las barcas cruzaban esta Tierra de Campos cargadas de granos y harinas, nos sirvieron para no obsesionarnos demasiado con el fuerte viento que a lo largo de todo el día estuvo soplando del noreste,lo que nos exigió un esfuerzo extra.  Así, tras cien c kilómetros de bicicleta llegamos a Alar, con algo más de media hora de retraso sobre el horario previsto, pero felices y con ganas de dar cuenta del primer avituallamiento potente de la jornada.

En Alar nos desviamos hacia el noroeste, en busca de Cervera de Pisuerga. Algo más de cuarenta kilómetros, también en bicicleta, en los que el sol del verano hizo acto de presencia apretando con fuerza. Aquí sí que cumplimos el horario, de modo que llegamos a Ruesga, junto a Cervera de Pisuerga, únicamente con la media hora de retraso que habíamos acumulado en el primer sector.

Tras un breve avituallamiento nos ponemos los neoprenos. El equipo de apoyo estaba funcionando a la perfección: el material estaba en cada momento en su sitio, los avituallamientos perfectos y, en este caso, Eloy a bordo de la piragua para acompañarnos mientras nosotros cruzábamos el pantano en travesía a nado.

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Agradecimos el bañito, sobre todo después de los kilómetros de bicicleta, y puesto que no era una carrera contra el reloj, lo disfrutamos a tope los cerca de 900 metros de nado. Tras un nuevo avituallamiento, algo más consistente que el anterior, nos calzamos las zapatillas de correr y nos despedimos del equipo de apoyo en dirección a la localidad de Resoba, ya en pleno corazón de la montaña palentina. Se trataba de llegar a esta localidad y después cruzar por los caminos para desembocar en el valle de Pineda, para llegar así a Vidrieros, catorce kilómetros después.

IMG_3533El itinerario es sencillamente precioso y al fondo ya vemos la mole de negro conglomerado que constituye el punto final de nuestro reto metido entre las nubes.

Queremos pensar que se tratará de nubes de evolución, que a medida que pasa la tarde puedan retirarse. Sin embargo, cuando llegamos a Vidrieros la cumbre del Curavacas sigue cubierta por una espesa nube. La preocupación se adueña de nosotros. La nube está muy alta, por encima de los 2.200 metros, pero caso de no levantar va a ser muy dificil hacer cumbre, pues nuestra equipación no es la apropiada para una actividad en malas condiciones meteorológicas.

Llegamos por encima de los 2000 metros y la nube sigue ahí. Nuestro amigo Eloy que ha subido a la cumbre hace un rato para esperarnos arriba aparece entre la niebla poco mas tarde, bajando en nuestra busca. No nos plantea ninguna opción. Colocaros junto y a mí y vamos para arriba. Alcanzamos el collado y por encima del mismo aparece un esplendoroso sol que nos recibe con sus últimos rayos del día. En cinco minutos más ya estamos en la cumbre, y nuestro objetivo conseguido. Lágrimas en los ojos, abrazos  y mucha emoción que no se puede contener.

Lo hemos conseguido. Ha sido una jornada muy larga, pero hemos disfrutado muchísimo, de la ilusión, de la ruta, del paisaje y de la compañía. Este era el plan y ha salido totalmente perfecto. Otro día tocará descansar, pero de momento hemos cumplido un sueño.

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PALENCIA NON-STOP. Del Cristo al Curavacas. Video

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