17 junio, 2013 Comentarios (0) Bitacora

ESCAPADA EXPRES A CABEZA HERRERA (BURGOS)

Dosmiles Castilla y León

La ilusión mueve montañas, aunque tengan más de dos mil metros. Una vez más una gran montaña se ha cruzado en nuestro camino intentando desafiar nuestra motivación, pero también, una vez más, hemos demostrado que nuestras ganas pueden más que la pereza. Hace meses que llevábamos la espinita clavada del Cabeza Herrera, un dosmil que se levanta por encima de la burgalesa localidad de Neila.

Y la espinita estaba clavada porque ya nos vinimos para esta zona hace unos meses, una tarde de invierno cuando las grandes nevadas de este año habían dejado blancas todas las montañas. Nuestra idea era haber subido de noche –con la luz de nuestros frontales- hasta la cima con los esquís de travesia para, el día siguiente, continuar nuestra actividad en la vertiente del Urbión. Sin embargo a pesar de que la nieve era estupenda –mas de medio metro en la pista- y la noche acompañaba -calmada y con luna llena- , nos falló la planificación: El mapa que llevábamos de casa marcaba una pista que, al parecer, llegaba hasta el mismo cordal y luego remontaba hasta la cumbre. Sin embargo en un punto, después de más de dos horas de marcha nocturna el camino dibujado desaparecía en medio del bosque y ya fue imposible rectificar.

En esta ocasión hemos vuelto expresamente para esta cumbre. Desde Ponferrada hasta Neila, y desde Valladolid hasta Neila. En el primer caso más de 4 horas de viaje; en el segundo, casi tres, y todo ello después de salir de la oficina a la tres de la tarde. Vamos a subir por la pista, hasta donde podamos con el coche y luego directamente por el cortafuegos (mucho mas empinado, pero de dia y sin nieve, lo más factible). Nada más salir de Neila, cogemos el desvio que hacia la derecha sube por buena pista y pronto se adentra en una bonita zona de bosque. Llegamos hasta el pie del cortafuegos y está en un estado inmejorable. La hierba hace que, a pesar de tener bastante pendiente no resulte incómodo afrontarla. Además los enormes pinos nos acompañan y su sombra nos protege del so. Subimos como aviones en tan sólo una hora a ritmo fuerte, foto de cumbre divisando las montañas vecinas, desde el Pico Urbión hasta el San Millan, con la satisfacción de saber que todo eso es terreno conquistado y catalogado. Saltamos hacia abajo, corriendo cortafuegos abajo, y en unos veinte minutos estamos en el coche de vuelta hasta llegar al arroyo donde nos lavamos “a lo pobre” y rumbo a casa. A las once de la noche llegamos a nuestro hogar para la cena, eso sí, a mesa puesta. Seis horas de coche para hora y media de actividad. Esto es ilusión y lo demás son bobadas!

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR