12 Enero, 2017 Comentarios (0) Excursión recomendada, Fuentes Carrionas - Excursion

LA HORCA DE LORES O PICO CARAZUELO, EN EL CORAZÓN DE LA PERNÍA

Dosmiles Castilla y León

Dificultad: media

Distancia: 12 kms. (ida y vuelta)

Tiempo: 5 horas aproximadamente (ida y vuelta)

Desnivel: 822 metros

Coordenadas: X:370950 Y:4760461 Z:2021

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Observaciones: Se trata de una bonita ruta para disfrutar en esta época, sobre todo cuando la nieve cubre gran parte de su itinerario. Es un terreno que no presenta complicaciones lo que permite desplazarse con raquetas o con esquís de travesía. En todo caso, aunque no presente dificultades técnicas reseñables, en invierno siempre será necesario ir equipado con adecuada ropa de abrigo, además de los crampones, casco y piolet por si las condiciones de la nieve lo exigen. En cualquier caso, sobre todo en esta época, hay que estar especialmente atento a la previsiones meteorológicas y tener un plan alternativo cuando éstas no sean favorables.

 

La comarca de La Pernía  es uno de esos rincones de nuestra Comunidad Autónoma donde se conjugan con total armonía los bucólicos valles y las sugerentes cumbres montañosas, con los idílicos pueblos en los que el arte -románico, en este caso- alcanzó un  alto grado de expresión. Es a esta zona, situada al norte de la provincia de Palencia, en la que las nieves van dando paso en estos días al esplendor de los narcisos, a la que vamos a dirigir nuestros pasos en la excursión que hoy vamos a proponer.

Para acceder a La Pernía tendremos que ir hasta la localidad de Cervera de Pisuerga y remontar el curso del recién nacido rio Pisuerga con dirección al puerto de Piedrasluengas por la carretera que enlaza con el cántabro valle de Liébana.  La comarca natural tiene una importante tradición histórica, pues no en vano está vinculada a lo que fue el antiguo Condado de Pernía, erigido por el rey Alfonso VIII de Castilla.

Tendremos que llegar en primer término hasta San Salvador de Cantamuda, pueblo surgido alrededor de su interesante Colegiata, auténtica joya del románico del norte palentino que bien merecerá una parada. Desde aquí tomaremos la carretera que nos lleva hasta la localidad de Lebanza, y luego continuar su trazado hasta el lugar donde termina el asfalto. En este lugar nos recibe la Abadía de Santa María de Lebanza, en el lugar en el que los condes lebaniegos Alfonso y Justa fundaron en el año 932 una ermita mozárabe, y sobre la cual se reedificó en el siglo XII otra, de estilo románico, de la cual solo quedan dos capiteles. Sin embargo, el edificio de la abadía que hoy en día ahí se conserva  es neoclásico (del siglo XVIII), siendo utilizado hasta hace no demasiados años como seminario menor, dependiente del Obispado de Palencia.

Una vez hayamos llegado a este paradisíaco enclave (hoy vinculado a un uso ganadero), podremos dejar nuestro coche aparcado -sin obstaculizar el paso- al poco de cruzar sobre el arroyo de la Abadía. El primer edificio que vemos a nuestra llegada, situado a mano derecha,  nos marca la dirección en la que orientar nuestros pasos (norte). El camino nos obligará a cruzar, a los pocos metros por un destartalado puentecillo el arroyo que antes pasamos con el coche. Tras una revuelta, el camino va girando hacia el oeste a medida que asciende, introduciéndonos  en un tramo -con frecuencia embarrado- que se adentra en un precioso bosque de robles y hayas. El camino desemboca en el Prado de las Cabras (1.450 metros; 1,5 kilómetros).  En este punto se abre ante nosotros un amplio valle presidido por la cumbre del Pico Carazo (oeste-noroeste) y por el collado de Hontanillas, situado a su izquierda.  Es a este collado al que dirigiremos nuestros pasos, remontando el ancho valle que deja a nuestras espaldas las sierras de Peña Labra y de la Cebollera caminando por un terreno en el que, al menos en estas fechas, la progresión se hará por encima de las nieves caídas en el invierno.

Una vez hayamos alcanzado el collado (1.836 metros; 3,5 kilómetros), tendremos hacia el frente unas magníficas vistas sobre la cara este del pico Curavacas y sus vecinos, Huelgas, Hospital y Lagunillas. A sus pies,  el valle de Pineda, por el que corretean inquietas y bravas las aguas del rio Carrión en sus primeros kilómetros de vida.

A partir del  collado nuestro objetivo será rodear la cumbre del pico Carazo (a la que podremos volver después), para dirigirnos en primer lugar a la Horca de Lores o Carazuelo, que es la más elevada e importante de este cordal.  Para ello, desde el collado de Hontanillas giraremos hacia la derecha prácticamente sin coger altura, por la vertiente oeste del Carazo -la que da vista al valle de Pineda- hasta alcanzar el collado situado al norte de dicho pico. Ese collado, identificado
en algunos mapas como El Camperón (1.896 metros), es conocido en la zona como la Horcada de Lores (Horcá de Lores),  lo que hace que la cumbre a la que nos dirigimos se conozca como alto o pico de la Horca de Lores (o también Carazuelo).  Para alcanzar su cima desde el collado tan sólo tendremos que salvar una pendiente de unos ciento veinte metros de desnivel, donde nos espera el buzón de cumbre junto al vértice geodésico(2.021 metros; 5,2 kilómetros).  Una vez en la cumbre podremos descansar disfrutando de las montañas que nos rodean, pues la privilegiada situación de esta cima nos permite una amplia panorámica. Hacia el este, nuestra vista alcanzará desde el Valdecebollas hasta Peña Labra, pasando por las cumbres del Cuchillón y Tres Mares, que marcan el límite con las vecinas  tierras cántabras de Campoó. Al norte podremos contemplar unas inmejorables vistas sobre los Picos de Europa, por encima de los valles de Liébana. Al oeste se contemplan gran parte de  las cumbres de las Fuentes Carrionas: Peña Prieta, Tres Provincias, Concejo, Ves, Lezna, Curavacas entre otras muchas que seguro que somos capaces de identificar en el horizonte.
Alcanzado así el punto más alto de nuestra jornada debemos retornar. Podemos hacerlo directamente sobre nuestros propios pasos o bien, si nos hemos quedado con ganas de “marcha”, ascender a la vecina cumbre del  Carazo  En este caso, el itinerario que deberemos tomar no tiene pérdida, pues es en línea recta desde el collado de la Horcada de Lores, teniendo en cuenta  que el tramo final es un roquedo por el que nuestra marcha será mucho más incómoda y habrá que ir con cuidado (2.12 metros; 6,4 kms.). El descenso del Carazo proponemos hacerlo bajando de nuevo al mismo collado, aunque también sería posible hacerlo directamente por su vertiente oeste, aunque el terreno resulta algo más complicado por esta zona. En cualquiera de los dos casos, el punto de confluencia de nuevo será el collado de Hontanillas, desde donde descenderemos de nuevo  hacia la Abadía de Lebanza por el itinerario de subida.

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