11 agosto, 2020 Comentarios (0) Fuentes del Sil

LOS BÍGAROS Y EL MUÑON, ENTRE BABIA Y SOMIEDO

A caballo entre Babia y Somiedo, en disposición perpendicular al límite administrativo entre Asturias y León, se encuentra la modesta Sierra de los Bígaros. Se trata de un interesante cresterío que parte del puerto de la Mesa en la vertiente asturiana y que, en la leonesa, remata sus escarpes sobre la preciosa localidad de Torrestío, muy próxima al puerto de Ventana. Cuando la nieve cubre esta línea de cumbres, es cuando luce con mayor esplendor.

Es precisamente en Torrestío donde comenzaremos nuestra ruta, saliendo por la pista que, hacia el oeste, se dirige al Puerto de la Farrapona. En  el caso de no haber nieve puede llegarse en coche hasta el mismo alto del puerto, pues desde arriba parten las rutas permiten visitar los lagos de Saliencia.

Saliendo desde el pueblo de Torrestío, la cómoda pista va cogiendo altura muy lentamente. Tras los dos primeros kilómetros de recorrido, nuestro camino cruza sobre el arroyo de Trespando por un puente, lo que nos coloca en la margen izquierda del curso fluvial. Aproximadamente cuatrocientos metros después, la ruta que proponemos nos exigirá abandonar la pista para ascender sin camino claramente definido remontando una vaguada a nuestra derecha. A medida que tomamos altura, la vaguada se va abriendo, dejando paso una zona menos inclinada que recorreremos en dirección noroeste. Pronto daremos vista al valle de la vertiente  norte del cresterío, denominado Valle de las Partidas, por el cual transcurre el Camino Real del Puerto de la Mesa. Según cuentan éste era el itinerario de la antigua calzada romana que unía Asturias con León dentro de la Ruta de la Plata, lo que determinó que tuviera un intenso tráfico de arrieros cargados de mercancías durante muchos siglos.  También hay datos que identifican este itinerario con alguna de las rutas que seguían los peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela.

Siguiendo nuestra progresión por las zonas más altas hacia el noroeste nos toparemos con la primera cumbre de la jornada, que recibe el nombre de Peña Corros (1.978 metros). Para alcanzar su cumbre por el itinerario más evidente deberemos girar un poco a nuestra izquierda -oeste-, para coger la loma que desciende hacia el sureste desde su cima. Desde aquí ya tendremos unas inmejorables vistas sobre los Bígaros-hacia el oeste-, sobre todo el macizo de Peña Ubiña -hacia el este- y sobre las cumbres que en dirección noroeste se levantan sobre los lagos de Saliencia, presididas por Peña Orniz, cuyas aguas alimentan ya al río Sil.

Para llegar a la cumbre de los Bígaros simplemente tendremos que descender hacia el oeste, en busca del collado que tiene por nombre «la Pasada de Corros» y luego ascender en dirección noroeste superando poco más de cien metros de desnivel. El último tramo hasta llegar a la cumbre de los Bígaros (2.038 metros) transcurre por un sugerente cresterío que nos exigirá estar atentos, pues sin ser difícil, resulta bastante aéreo (sobre todo con nieve).

El nombre de esta cumbre, poco parece tener que ver con territorios de montaña. Sin embargo, hay quienes sostienen que el crustáceo marino al que evoca se empleaba por los lugareños para hacerlo sonar en el alto de la sierra ante la presencia en el puerto de animales depredadores, lo que permitía dar aviso a los habitantes de la zona.

El descanso en la cumbre nos permitirá recuperar el resuello para enlazar esta cumbre con la del Muñón de 2.037 metros de altitud -cima ya íntegramente en territorio asturiano-. En este tramo tampoco podremos bajar la guardia, pues será necesario continuar transitando por toda la cresta hasta alcanzar el lugar donde se localiza el vértice geodésico.

Una vez coronadas las tres cumbres más representativas de esta interesante sierra retrocederemos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la Pasada de Corros. Desde aquí podremos optar por descender hacia el norte, por la empinada canal que nos llevaría hacia una cabaña ganadera en el fondo del Valle de las Partidas, desde donde el antiguo camino Real de la Mesa -señalizado como sendero G. R.101- nos conduciría de nuevo, en dirección sureste, hasta Torrestío.

La segunda opción nos llevaría hacia la vertiente contraria, descendiendo hacia el sur por unas pendientes menos empinadas, hacia el alto de la Farrapona. Una vez aquí, el descenso por la pista hacia el sureste, siguiendo el curso del arroyo de Trespando, nos llevaría sin más complicación hasta nuestro punto de partida en Torrestío.

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