30 Agosto, 2013 Comentarios (0) Bitacora

POR LAS CUMBRES OLVIDADAS DE PICOS DE EUROPA (II): PUERTA DE MOEÑO Y LA TORREZUELA

Dosmiles Castilla y León

La segunda jornada en este fin de semana dedicado a Picos de Europa la comenzamos desde el refugio de Collado Jermoso. Emprendemos el camino en dirección hacia la Torre de la Palanca pues nuestro objetivo es pasar por el collado que separa esta cumbre de la de Celada para bajar hacia el Jou Grande. Sin embargo, puesto que la cumbre de la Palanca nos queda muy cerca, y a pesar de que ya la habíamos ascendido en varias ocasiones, no nos podemos resistir y cuando todavía no son las 10 de la mañana hemos conseguido nuestra primera cumbre del día. Inmediatamente nos dirigimos hacia el collado situado al noroeste de la cima, por el cordal que baja hacia la Torre de Celada, para desde allí descender hacia la base de la cumbre inferior de las Puertas de Moeño. Ya en septiembre pasado habíamos estado en esta zona y ascendimos las cumbres de la Torre del Hoyo de la Llera, la Torre del Medio, la cumbre superior de las Puertas de Moeño y el Pamparroso, accediendo para todo ello por la vertiente oeste, por la Canal de Moeño. Sin embargo, al llegar a casa vimos que, bajo la cumbre principal de las Puertas de Moeño había otra que es la que cae a plomo sobre el paso de la puerta de Moeño. No la teníamos referenciada en origen, pero hechas las comprobaciones pudimos observar que tenía una prominencia sobre el collado superior a los treinta metros, con lo que decidimos irnos para allá a buscar el itinerario de ascensión.

La subida desde su base, por la vertiente este (la del Jou Grande) la realizamos trazando en los primeros metros una diagonal de izquierda a derecha y luego girando hacia la izquierda en busca de la cumbre por el terreno más evidente. Solamente en el último tramo, ya muy cerca de la cima hay un corto paso con un pequeño extraplomo que exige prestar atención por la mala calidad de la roca y por tratarse de un terreno bastante expuesto, con lo que nos alegramos de haber subido los pies de gato y una cuerda auxiliar para estar un poco más protegidos.

Una vez conquistada la cima descendemos por el mismo camino, recuperamos el “equipaje” y bajamos unos metros más por el Jou para iniciar nuestra siguiente ascensión. Se trata de la Torrezuela, una esbelta torre rojiza que en nuestra anterior incursión por esta zona nos pareció desde lejos absolutamente inaccesible y con una roca tremendamente descompuesta. Sin embargo, había que intentar llegar a su cima, para lo que en esta ocasión nos equipamos con todos los “cachiperres” de escalada. La aproximación la hacemos desde la zona sur del jou en diagonal hacia la izquierda en busca de la base de atalaya, a la que accedemos unos metros a su izquierda –entre esta cumbre y la Torrezuela Sur-. Desde aquí se ve el asunto algo más humano. Nos acercamos más hacia un pequeño colladito, desde el que nos asomamos a las rotas paredes de la vertiente este, que parecen absolutamente imposibles. Sin embargo parece que quizás collado arriba, directamente por la arista sureste de unos veintitantos metros, pueda intentarse la ascensión. Como es habitual en esta zona el riesgo lo pone la malísima roca rojiza que está tremendamente fragmentada y donde parece imposible colocar un seguro. Tras los cuatro primeros metros –IV- Eloy encuentra un lugar para colocar un buen friend y ambos respiramos. Continúa la progresión por la mima arista sin huecos ni fisuras para colocar otro seguro, pero quizás un clavo…. Tras los dos primeros mazazos va sonando bien y cabe pensar que este puede ser el aseguramiento que nos de tranquilidad en la vía. Sin embargo el sonido se desafina por completo al tercer mazazo. No hay signo externo de fractura, pero ya no parece tan de fiar. Sin embargo no hay otra posibilidad y lo que queda por arriba, aunque más expuesto parece algo más sólido. Hay que seguir hacia la derecha, para seguir progresando por la vertiente este con todo el conjunto de canales rotas bajo nuestros pies. Ya queda poca cuerda y montamos una reunión con anillos de cinta sobre un gran bloque de la arista con la esperanza de que este no se mueva. Desde aquí se ve perfectamente la cumbre, unos metros a nuestra derecha, al final de una arista que no infunde ninguna confianza. Sin embargo, bajo ella, una pequeña repisa nos permite continuar nuestra progresión durante ocho o diez metros, para colocarnos, ya sí, sin ninguna dificultad adicional en la misma cumbre de la Torrezuela. Objetivo conseguido. En la cumbre las rocas se acumulan inestables e intentamos visualizar otro itinerario mejor para hacer un buen rapel. Hacia el norte, unos metros más abajo, nos encontramos la agradable sorpresa de una cinta que nos apunta el itinerario “normal” de ascensión a esta bella cumbre, que está por su vertiente noreste y que es bastante más fácil y –sobre todo- menos expuesto que el empleado por nosotros. Nos tiramos de los pelos por no haber inspeccionado bien el terreno antes pues hubiéramos localizado sin mucha dificultad esta subida, pero nuestras ganas otra vez nos han podido. Y quien sabe a cuenta de tanta impaciencia,…, es posible que nos hayamos apuntado una nueva vía a la esbelta Torrezuela….!

Desde la cumbre bajamos felices y contentos al fondo del Jou, pues todavía queda jornada. Remontaremos hacia el collado de Arenizas para tomar el itinerario normal e ir a dormir al refugio de Cabrones y el siguiente día ascender las Torres de Dobresengos. A decir verdad, la idea inicial era acceder al refugio directamente desde el Jou Grande ascendiendo por las intrincadas canales de la vertiente suroeste de Dobresengros, es decir pasando por la misma cumbre para ganar la otra vertiente. Sin embargo por hoy hemos tenido ya bastantes emociones. Otra vez será….

 

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